|
Buenas,
Hace unos 5 meses adoptamos una gatita de la calle con 2 meses de edad, una angora preciosa. La gata es supersociable y cariñosa, pero despues del verano (cuando paso 15 dias de "colonias" en casa de mis padres con otro gato de su edad) nos dimos cuenta que se sentía un poco sola. Así que decidimos adoptar otro gato, siguiendo los consejos de todo el mundo.
Hace un mes llego el otro gatito (macho de 2 meses), un macho supersimpático y jueguetón. Despues de la 1a semana de maullidos y bufidos, en que los tuvimos en habitaciones separadas y seguimos todos los consejos de inserción paulatina del gato, los juntamos. Hasta aquí bien. La gata lo aceptó bien y se pasan el dia jugando, y en 1 semana ya lo estaba limpiando a lametones. En este sentido victoria.
El problema es que el carácter de la gata respecto a nosotros a cambiado radicalmente: no se deja coger, cuando la cogemos se queja, no quiere jugar con nosotros, y hay dias que casi nos evita... En algunos momentos, si parece que le apetezca venir al sofá a ronronearnos, pero son solo 2 seg. y se va enseguida. Si consigo jugar con ella, los mordicos y arañazos no suenan tanto a juego como a enfado.
Ni que decir, que procuramos darle más mimos que nunca y que se siga sintiendo la reina de la casa priorizando los saludos a ella, etc (pero tampoco podemos descuidar al pequeño, que tbien quiere cariños...)
Al principio pensé que se le pasaria, pero ya lleva así dos semanas, y empiezo a pensar si no fue mala idea traer otro gato a la casa...
Jordi
|